Política y Tecnología, las batallas electorales del futuro

Política News

Podría decirse que las cuestiones tecnológicas ya no son cosa del futuro, sino que están totalmente inmersas en el presente, lamentablemente para la política no es así, para la política en México aún es cosa del futuro.

Dice una teoría que, si hubiera una tercera guerra mundial, los primeros ataques no serían en la tierra, paradójicamente los ataques más potentes y destructivos para la humanidad estarían dirigidos nada más y nada menos que al espacio… Sí, justamente a los satélites que respaldan y resguardan información.

Destruir la información sensible de un país sería restarle la capacidad de reacción y toma de decisiones en momentos de crisis. Esta es la importancia que tienen hoy las tecnologías de la información, en ellas se cuentan las bases de datos, las aplicaciones informáticas, los servidores, la seguridad de la información, los sistemas y por supuesto las redes sociales.

Todo es, o se convierte en información, las propias personas cuando se comunican en tiempo real de un país a otro se vuelven información de si mismas, lo que vemos en una video llamada no es a la persona realmente sino la información de ella convertida en bits que logran una copia perfecta y dinámica de la misma, ese proceso de fragmentación y recomposición de datos sucede en fracciones de segundo.

La propia música que escuchamos cada día difícilmente proviene de un instrumento musical, está proviene de diversos aparatos, lo que escuchamos no es la música en sí, sino la información de ella igualmente convertida en bits capaz de reproducirla infinidad de veces sin la más mínima alteración.

Todas nuestras operaciones bancarias actuales están basadas en la información del dinero con el que contamos en nuestras cuentas aunque no lo veamos, los caminos que tomamos para desplazarnos de un lugar a otro muchas veces son determinados por sistemas de geolocalización tipo waze o google maps, el estado del tiempo es actualmente muy certero con muchos días de antelación, es decir, la información determina muchas de las decisiones que tomamos cotidianamente en nuestra vida.

En este escenario cuesta creer que los políticos sigan librando sus batallas sin utilizar información como base de sus decisiones, la fórmula es; encuesta más feeling, más ocurrencias, igual a estrategia.

Parece como si hubiera un acuerdo entre políticos por no usar tecnología a fin de no romper el escenario de batallas que hoy los alberga para desprestigiarse unos a otros.

La aplicación de tecnología en política electoral puede generar una base de datos compuesta de varias capas como: datos geográficos, temas de interés, problemas preponderantes, número de ciudadanos participativos, direcciones, focos rojos, nombres, correos electrónicos, preferencias, comportamientos y sobre todo percepción ciudadana. 

Con esta información cualquier político podría orientar los recursos a aquellos problemas que sean más recurrentes, realizar un plan estratégico de acciones tendientes a dar mejores propuestas, entender problemas por segmentos, entender las necesidades ciudadanas, generar apoyo ciudadano para crear soluciones en conjunto, es decir cogobernar, también puede ahorrar recursos, evitar gastos innecesarios en guerras sucias o exceso de marketing para hacer del político un producto milagro y pero sobre todo puede ganar votos.

Usar tecnología desde la precampaña hasta la acción de Gobierno se traduce no sólo en la victoria misma, sino en resultados tangibles, cumplimiento de objetivos, aceptación ciudadana, reputación frente al ciudadano, cumplimiento de promesas de campaña, economías para hacer más con menos, datos duros para presentación de resultados, y en última instancia al final de la acción de Gobierno tendrían otra vez más votos, es decir, se vuelve un circulo virtuoso en donde entiende y mido las características de la ciudadanía, atiende sus necesidades y vuelve a comenzar cada vez para ofrecer más resultados con ello viene la aceptación ciudadana.

Los políticos no han entendido que la tecnología es una forma de conectarse con la ciudadanía, el poder de la tecnología bien aplicadas a la política puede tender puentes de dialogo y comunicación con las personas, puede ser el medio de interlocución donde los políticos y gobernantes perciban el sentir ciudadano.

Invertir en tecnología es trascendental para cualquier político, la información que se genere en campaña es un activo que va a durar mucho tiempo, que puede crecer y que hará sus decisiones políticas cada vez más certeras, tomar decisiones basadas en datos provenientes de los ciudadanos empodera a la propia ciudadanía y vuelca la acción política al servicio de la comunidad.

Lo que las campañas políticas no han entendido es que el mundo ya cambió, las estrategias ahora deben ser al revés el candidato tiene que hacer esfuerzos para conocer a la gente, sus necesidades, sus problemas, sus miedos, sus inquietudes, sus deseos, sus aspiraciones… en términos de democracia no hay mejor forma de conocer eso que midiendo y una vez medido hay que tomar decisiones en base a la mayoría o tal vez las minorías, hoy es posible hacer eso gracias a la tecnología.

Los políticos que entiendan el valor de tener segmentada su área de influencia, hasta el nivel de colonia serán los que ganen las próximas elecciones, aquellos que usen la tecnología para escuchar al ciudadano serán los próximos líderes políticos.

Cuando las batallas políticas electorales se trasladen a la tecnología al mismo tiempo se estarán trasladando a la propuesta basada en la propia ciudadanía, ¿cuándo va a suceder eso? Esperemos que muy pronto.

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Alfredo Salazar Olivera

Consultor en Comunicación Política y Corporativa

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