Campañas Ganadoras e Ideología

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La comunicación política vive una crisis, los políticos ya no aportan nada, sus narrativas, propuestas y discursos carecen de ideología, causas y valores.

Las campañas políticas y de comunicación gubernamental son muestra de una comunicación de autoelogios; vacía, prefabricada, fría, a veces ridícula y manipuladora hasta un punto qué raya en lo perverso.

Los ideales, las causas, la defensa de la verdad, no se ven por ningún lado en las campañas modernas. Me sorprende que este tipo de comunicación se siga usando ya que sin lugar a dudas ha dejado de funcionar desde hace mucho tiempo.

A la ves me dice que los políticos y gobernantes viven en un mundo aparte dónde sólo se importan entre ellos, aun cuando sean antagónicos por no decir enemigos.

La imagen perfecta del candidato; sus características de bondad, humildad y hasta pobreza; los planes increíbles, las promesas de cambio; los spots de grandes producciones; y en general todos los esfuerzos por construir una persona que no existe, también dejaron de funcionar.

La ciudadanía está cansada de escuchar mentiras, los jóvenes no se convencen fácilmente con un discurso que no empata con su realidad, las personas de a píe ya no creen en los políticos, la gente mayor está decepcionada del partido que alguna vez les causo orgullo y dignidad. Literalmente los pueblos en todo Latinoamérica están hartos de los políticos y la política.

Los seres humanos nos asociamos psicológica, cultural, económica y políticamente en organizaciones, los partidos políticos en el mundo eran estos entes que incluían cada una de estas variables en su filosofía, y ello, daba paso a la afiliación ideológica partidista y a su vez a la acción y movilización política por voluntad propia.

Las personas se adhieren a causas e ideales, los partidos políticos deben articular esos ideales primero en la vida interna, después en campañas y al final en una propuesta de gobierno que ofrezca a la ciudadanía la posibilidad de una mejor calidad de vida.

El problema de la política actual es que carece de ideas superiores que se basen en los valores de las personas, no recoge el sentir ciudadano para convertirlo en una propuesta de transformación o desarrollo, en este sentido, si la propia política no tiene valor su comunicación tampoco lo tiene.

No es la comunicación lo que hay que cambiar, es la política en sí, son las ideologías.

Hoy debemos incluir en la estrategia de comunicación en campaña los elementos ideológicos del territorio, sus símbolos, su historia, la identidad de los pueblos: las palabras, las imágenes, los significados, la cultura popular, la artesanía, las leyendas, la educación, los códigos simbólicos y culturales. Para ello hay que hacer investigación.

Cuesta trabajo identificar entre las propuestas políticas actuales una ideología, con coherencia y convicción de llevar las ideas hasta sus últimas consecuencias.

Todas las herramientas modernas y tradicionales para hacer política deben estar al servicio de una causa común, de un sueño y aspiración social, de una lucha por mejorar las condiciones de las personas.

En las próximas campañas millones de pesos serán malgastados en ridículas propagandas carentes de valor con un uso exagerado e indiscriminado de la persuasión, la mentira, la manipulación y la mercadotécnica. En muchos casos son las ocurrencias de algún convidado a la campaña.

Hay que volver al humanismo retomar los cimientos de las causas sociales. En política antes que las redes, las técnicas, las estrategias y la comunicación… está la ideología.

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Alfredo Salazar Olivera

Consultor en Comunicación Política y Corporativa

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